Carlos describe sus jornadas laborales en París, detalla sus rutinas diarias y sus caminatas por los Campos Elíseos iluminados, el alto costo de la ciudad. Finaliza, expresando el deseo de volver a casa antes de septiembre.
Droguett, CarlosCorrespondencia
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Carlos Droguett le responde a Jorge Cela su carta anterior. Le explica que ignoraba el hecho de que Jorge no fuese parte de Alfaguara, agradece las gestiones realizadas, y también le menciona que encuentra extraño que el tono de la carta de 1972 no le haya gustado ya que no lo ofendió de ninguna manera. Agradece por último la nota que lo desliga de la cláusula 12 de su contrato y recalca que también deseaba que se anulara la cláusula 16. La carta termina con Carlos enviando abrazos a Jorge Cela y su mujer
Droguett, CarlosCarlos Droguett le escribe a Jorge Cela Trulock pidiéndole que mueva sus influencias para dejar nula la cláusula 12 de su contrato la cual se relaciona con los derechos de reproducción, traducción y otros varios.
Carta de Carlos Droguett a Luis Arnaiz, presidente de la Compañía General Fabril Editora, enviada desde Jegenstorf a Buenos Aires el 21 de septiembre de 1976. En ella, señala que envía de vuelta el cheque emitido por concepto de derechos de autor por la obra "El Cementerio de Elefantes", ya que está viviendo en Europa y allí no se cotiza la moneda argentina, por lo que solicita que el dinero le sea devuelto en ejemplares de la misma obra.
Droguett, CarlosCarlos Droguett escribe a su hijo Marcelo con mucho pesar ya que se ve en la necesidad de pedirle dinero debido al atraso en el pago de algunas cuestiones de índole literaria. Por otra parte, le comenta a cerca de la salud de su madre Isabel, quien lleva un largo tiempo enferma y él recientemente ha estado con una gripe bastante molesta que le ha impedido escribir activamente, pero le comenta que lo que podido escribir han sido remembranzas de su infancia. Se despide como Papi.
Droguett, CarlosCarlos Droguett escribe a su hijo Marcelito indicándole algunas novedades con respecto a fotografías tomadas en lo que se presume habría sido un viaje familiar, además le comenta a cerca de algunos textos que enviaría a Cuba y España. Se despide afectuosamente firmando como "Papi".
Droguett, CarlosCarlos Droguett, escribe a su hijo el mismo día que se cae y resbala en hielo al sacar la basura. En el párrafo siguiente le pide algo de dinero y le aconseja no le comente nada a su madre Isabel. Cuenta que gracias al dinero que le envió con anterioridad pudo mandar a arreglar dos de sus ternos. Además le comenta acerca de un periodista originario de Berlín que lo visitó recientemente y con el que tuvo un gran momento puesto que, posterior a la entrevista, se pasó a una agradable y animada conversación que duró más de una hora en su habitación. Además, se refiere a un posible futuro peso cultural y monetario que podrían tener sus cartas.
Droguett, CarlosCarlos cuenta con alivio el hecho de ya haber conseguido las visas y los pasaportes. Esto vuelve definitivo su vuelo a Europa para el lunes siguiente. Es una carta extensa porque explica lo difícil que es el desmantelar una casa en Santiago sobretodo con sus manuscritos por doquier. Al final, la literatura y el amor profundo por sus hijos se mantiene en esta nueva etapa.
Droguett, CarlosCarlos Droguett le comenta a su hijo Marcelo, que aún no ha tenido noticias con respecto a sus libros en España. Le comenta además que existe la idea de hacerle un homenaje en Puerto Rico, que no le llama no le llama la atención y le explica el por qué.
Droguett, CarlosCarta mecanografiada de Carlos Droguett a su hijo, Marcelo Droguett Lazo, enviada el 3 de junio de 1979. En ella, el escritor comenta que no puede ayudar a Marcelo económicamente, pues frente al vivere lucrando, él ha logrado vivir de milagro sobre todo en su condición actual de escritor exiliado. Asimismo, Droguett señala que se ha cuestionado por qué su calidad escritural no se ha visto acompañada de tranquilidad económica. Por último, confiesa que hace un tiempo pensaba que estaba vivo gracias a sus 2 hijos, pero que ahora sabe que también se debe a la enfermedad irremediable que es ser y sentirse escritor.